miércoles 10 de agosto de 2011

John Maus - We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves [2011]


John Maus - We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves(Upset The Rythm/Ribbon Music - 2011)
Nota: 8.6/10

Lo Bueno: Elegante, Buena Producción, Intenso y Efectivo uso de Sintetizadores, Canciones Memorables, Excelente Introducción y Final, Buena Carátula.
Lo Malo: A John Maus le cuesta cantar.


John Maus es un músico y candidato a PhD en Ciencias Políticas estadounidense, quien ha colaborado con Ariel Pink a principio de la década anterior para trabajos como Lover Boy (Ballbearings Pinatas - 2006), donde se entrecruzan dos estilos que, si bien siguen la misma escuela estética del lo-fi y la producción amateur, son diferentes. Por una parte, Ariel Pink está fuertemente influenciado por el soft rock y el post-punk "bailable" al estilo de Gang Of Four, John Maus está fuertemente influenciado por el post-punk al estilo de Joy Division y el new wave de New Order. Y en este último periodo se pueden ver claras diferencias: por una parte Ariel Pink lanzó el exitoso Before Today (4AD - 2010) donde logra una verdadera bofetada al pop comercial, mientras que John Maus lanzó este año We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves (en español, Debemos convertirnos en los críticos despiadados de nosotros mismos) en donde la música "ochentera" toma un significado más académico.

Una música llena de sintetizadores de todos los estilos: duros, blandos, líderes, atmosféricos, baterías electrónicas, etc, que juegan entre sí y crean la banda sonora de discotecas olvidadas en el tiempo. Es John Maus convertido en un director de orquesta, donde tiene control directo de todos los instrumentos (incluyendo su voz al más puro estilo de Ian Curtis). En este último disco se logra el equilibrio que John Maus siempre estuvo buscando desde sus cintas olvidadas en los 90's y a principios de la década anterior hasta su debút, Love Is Real (Upset The Rythm - 2007). Tal como lo hizo Ariel Pink el año pasado, Maus tuvo la oportunidad de hacer un gran disco que tenía la posibilidad de salir de Estados Unidos ... y no escatimó esfuerzos.

Desde la primera canción ("Streetlight") va con la convicción de encontrar ese sonido que siempre estuvo buscando. Con un ritmo muy bailable, el sonido oscuro de la música y la voz reverberante de Maus son dos armas que atacan juntas al llegar al coro. Una interesante estructura donde conviven adición de instrumentos, breaks y loops le da un toque fresco y el ritmo basado en la música disco, con sintetizadores de fondo tocando escalas, es vital. Una introducción potente para un disco que no deja de sorprender.

El disco continúa con canciones punks ("Quantum Leap"), baladas románticas ("Hey Moon") y experimentos sintetizados ("The Crucifix" o "... And The Rain"). Siempre fiel a la estética, el único instrumento acústico es un bajo roñoso que marca la pauta para que los sintetizadores hagan su trabajo. "Quantum Leap" es interesante, pues recuerda mucho al pop influenciado por Joy Division, con breaks insospechados e instrumentación, en general, simple.

Como liricista, Maus busca plasmar en sus letras sus pensamientos y convicciones. Por ejemplo, "Cop Killer" es un tema lento donde cada instrumento es sintetizado. En esta canción Maus canta acerca de matar policías junto al "mata policías" e ir en contra de la ley, como fugitivo. O en "... And The Rain" donde le canta a la desesperación de buscar la verdad y no poder encontrarla, a través de una cancion letárgica al más puro estilo de The Doldrums (Paw Tracks - 2004) de Ariel Pink.

John Maus es un tipo que cuando se habla de música se convierte en otra persona: un héroe. Sus presentaciones en vivo son épicas y enérgicas. Y en su música busca eso mismo: convertirse en una especie de héroe a través de canciones memorables sin edad. Y se logra en gran cantidad de canciones del disco, donde la estética ochentera sólo sirve para distraer del verdadero mensaje que se quiere entregar (como en "Keep Pushing On", donde se canta a la partida de su amada). Incluso eso se logra en canciones jocosas como "Matter Of Fact" donde repite incansablemente "Pussy is not a matter of fact".

Pero el caso más emblemático del disco es la canción final, "Believer", donde logra un sonido espiritual a través de innumerables sintetizadores al unísono. Incluso su voz se desvanece en gran parte de la canción, transformándose en un instrumento lleno de espacio. Ecos, pads, campanadas y una estructura simple donde el coro es repetido a modo de himno. Al más puro estilo de "Round And Round", una de las mejores canciones del año pasado, Maus encuentra en "Believer" el sonido que siempre buscó. Como canción final es perfecta, y como canción del año es candidata segura.

We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves mezcla los dos aspectos con los que John Maus convive: por una parte un pensador, seguidor de sus convicciones y un ser racional; por otro lado, un fanático de la música, compositor de "música pop" y un ser espiritual. Un acto de fe, por decirlo poco.

A continuación material audiovisual y un link para escuchar el disco gratuitamente (vía Altered Zones).

John Maus - Streetlight


John Maus - Head For The Country


John Maus - Believer


Escuche el álbum completo acá